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Estrategia de Capital

Diversificación, Rentabilidad y Valor Añadido
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ESTRATEGIA DE CAPITAL

Orientamos nuestras estrategias de diversificación a un crecimiento sostenido y equilibrado.

Distinguimos entre diversificación aparente y diversificación efectiva. No consideramos suficiente distribuir el capital entre diferentes clases de activos, mercados o instrumentos si, en última instancia, las inversiones están sometidas a los mismos factores económicos. Por ello, analizamos nuestras inversiones atendiendo no solo a la categoría a la que pertenecen, sino también a los factores que determinan su comportamiento, a la naturaleza de sus flujos de caja, a su sensibilidad ante distintos escenarios y a la contribución que realizan al riesgo y a la rentabilidad del conjunto.

Esta forma de entender la diversificación nos lleva a concentrar nuestro universo de inversión en tres ámbitos que consideramos estructuralmente complementarios: participaciones empresariales, activos inmobiliarios y mercados financieros. No se trata de una distribución predeterminada del capital, sino de tres formas diferentes de participar en la creación de valor, con características y fuentes de retorno distintas.

Las participaciones empresariales nos permiten ser propietarios de una parte de la economía productiva. Esta perspectiva nos permite participar en una de las fuentes de creación de valor que consideramos más relevantes a largo plazo: la capacidad de las empresas de reinvertir capital a tasas atractivas, incrementar sus flujos de caja y ampliar su valor económico.

El inmobiliario responde a una lógica diferente. En este ámbito invertimos en activos cuyo valor económico está determinado por factores como su localización, utilidad, escasez, calidad, capacidad de generación de rentas y potencial de transformación. La naturaleza tangible del activo, combinada con la posibilidad de generar rentas y de incrementar su valor mediante una adecuada adquisición, transformación o gestión, hace que constituya un componente con características propias dentro de nuestra estructura de capital.

Los mercados financieros cumplen una función igualmente esencial, aunque de naturaleza diferente. Nos permiten acceder a un universo mucho más amplio de oportunidades y construir exposiciones diversificadas por geografías, sectores, emisores, divisas, vencimientos y estructuras de riesgo. Pero su importancia para nosotros no reside únicamente en la diversificación. La liquidez constituye una característica estratégica porque nos proporciona capacidad para reasignar capital, atender compromisos, reducir determinadas exposiciones o actuar cuando aparecen oportunidades que requieren rapidez de decisión.

De esta forma, la unidad fundamental de análisis no es únicamente la inversión individual, sino el capital en su conjunto. Una oportunidad puede ser extraordinaria por sí misma y, sin embargo, no ser adecuada para nuestra cartera si incrementa una exposición que ya consideramos elevada. A la inversa, una inversión con características diferentes a las existentes puede aportar un valor considerable al conjunto incluso aunque su rentabilidad esperada no sea la más elevada en términos absolutos.

CARTERA DE INVERSIÓN
Valor Bruto de los Activos (GAV)* | Diciembre 2025

No pretendemos eliminar la incertidumbre —algo que consideramos imposible—, sino evitar que nuestras decisiones dependan de escenarios excesivamente precisos o favorables. Preferimos inversiones cuya tesis continúe siendo razonablemente sólida bajo diferentes hipótesis y en las que exista una relación asimétrica entre el potencial de creación de valor y el riesgo de pérdida permanente de capital.

Nuestra visión de largo plazo es consecuencia natural de esta forma de entender la inversión. El capital permanente permite separar la necesidad de obtener liquidez inmediata de la decisión de invertir y nos proporciona mayor libertad para aprovechar oportunidades cuyo valor requiere tiempo para materializarse. Una compañía necesita años para desarrollar determinadas ventajas competitivas; un activo inmobiliario puede requerir tiempo para ser transformado y reposicionado; y una inversión financiera puede atravesar períodos prolongados de volatilidad antes de que el mercado reconozca plenamente su valor.

Nuestra asignación tampoco responde a una distribución rígida entre las tres áreas de inversión. No consideramos que exista una combinación universalmente óptima de activos independiente de las valoraciones, del entorno económico, de las oportunidades disponibles y de las características del propio capital. La asignación debe evolucionar cuando cambia la relación entre riesgo, valor y rentabilidad potencial, y también cuando las propias inversiones modifican la estructura global de nuestras exposiciones.

Por ello, preferimos hablar de una asignación disciplinada antes que de una asignación estática. Mantenemos un marco de referencia que nos permite comprender dónde está invertido nuestro capital, qué riesgos estamos asumiendo y qué liquidez tenemos disponible, pero conservamos la libertad necesaria para modificar su distribución cuando las circunstancias lo justifican.

Revisamos de manera permanente las hipótesis que sustentan nuestras inversiones y la evolución de los factores que pueden afectar a su valor. Analizamos cambios en los fundamentales, en las valoraciones, en las condiciones de financiación, en la posición competitiva de las compañías, en los mercados inmobiliarios y en el entorno financiero. Esta revisión no pretende anticipar cada movimiento del mercado, sino identificar cuándo una premisa relevante de nuestra decisión original ha dejado de ser válida.

Buscamos, por tanto, que el resultado sea algo más que la suma de nuestras inversiones. Aspiramos a construir una estructura en la que las diferentes exposiciones se complementen, el riesgo se evalúe desde una perspectiva global y cada unidad de capital tenga una función económica claramente definida.

La disciplina en la asignación, la independencia de criterio, la exigencia en la valoración, la consideración del coste de oportunidad y una perspectiva de largo plazo constituyen los principios que orientan nuestras decisiones.

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    Brindamos apoyo financiero a empresas con modelos de negocio sólidos y diferenciales.
  • Inversión Industrial
    Aportamos recursos a proyectos innovadores, disruptivos y escalables en distintos sectores.
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    Construimos una cartera diversificada orientada a preservar y hacer crecer el capital de forma sostenible.

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